“Yo soy mi propia esposa” con Héctor Bonilla
El Teatro “Ramón López Velarde” se engalanó con la puesta en escena “Yo soy mi propia esposa”, monólogo presentado por el actor Héctor Bonilla, cuya temática y trabajo escénico dejaron pasmado al respetable que abarrotó el recinto.
Durante aproximadamente dos horas, pudimos apreciar la experiencia con la que cuenta este primer actor, en una obra en la que trabaja 35 personajes distintos, entre hombres, mujeres, gays y extranjeros, todos con una personalidad, tono de voz, postura y función particular durante el desarrollo del montaje, y que en palabras del actor, es el personaje más complejo y difícil que le ha tocado realizar en toda su considerable trayectoria.
La ópera prima “Yo soy mi propia esposa”, se desprende de diversas fuentes que el periodista Doug Wright recopiló durante una estancia que tuvo en Europa, en especial de una entrevista que sostuvo con su protagonista, Charlotte Von Mahlsdorf, (travestí que vivió el holocausto en Berlín, cuyo nombre verdadero fue Lothar Berfelde), y en un intercambio epistolar que realizaron de 1992, hasta su muerte en 2002.
Las notas sobre los peculiares encuentros con Charlotte, aparecieron publicadas en los periódicos, en un expediente del Servicio Secreto y en sus archivos personales.
Destacaron de la puesta, la edición literaria para lograr claridad en la historia, la fusión de varios personajes incidentales en un solo que fuera de mayor utilidad y la recreación de algunas escenas que el autor conoció hasta que le fueron relatadas.
La idea de la obra surge cuando un joven periodista estadounidense y el propietario del museo de antigüedades, Lothar Berfelde, personaje que a los 16 años decide ser travestí, y cambia su nombre por Charlotte, le cuenta la historia de su vida.
Lothar desde niño se resguardó de todo lo que ocurría a su alrededor, con la música de un gramófono que conservaba su madre; desde entonces comenzó a coleccionar todo tipo de artículos que tuvieran una historia que contar, como pianolas, lámparas, ceniceros, tinteros, sillas, vitrinas y relojes de pie, entre otros.
La pieza más importante de su colección fue él mismo, por haber sobrevivido a un padre con instintos criminales, a diversas circunstancias de persecución, a actos que le eran prohibidos y al hecho de ser travestí.
Charlotte es un icono de varios movimientos gays, por el hecho de respetar su ser femenino, superar sus años de cárcel y el asesinato de su padre que era nazi y homofóbico; es conocido por haber vivido la guerra de Berlín, la posguerra, el socialismo real y fundar un Museo de Muebles, así como ser informante de las autoridades y delatar a conocidos y amigos.
La verídica historia ha ganado 15 galardones a nivel internacional, mismos que incluyen el Pulitzer y el Tony en 2004. En nuestro
país el personaje es llevado a escena por Héctor Bonilla, quien relata la historia sin dejar de dialogar con sigo mismo, a la vez que hace reír y reflexionar al público con una excelente actuación.
Bonilla se hace acompañar de un vestuario muy elemental: un vestido negro de época y un pañuelo del mismo color en la cabeza; así como, durante una escena, un conjunto de preso. También la escenografía es más bien minimalista, un fondo plateado, un par de muebles y un banco.
Con aplausos y ovaciones fue despedido Bonilla, en su primera presentación dentro del XXIV Festival Cultural Zacatecas 2010, que organiza el Gobierno del Estado, a través del Instituto Zacatecano de Cultura, con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
Fotos: Cortesía

8 de Abril de 2010
